sábado, 14 de septiembre de 2013

el umbral (que me atraviesa)







la gravedad me empuja 
indefectible
hacia el umbral que me atraviesa

cabeza
ovarios
dientes
pies
huesos
piel

boca del estómago / jueces
ante quienes no tengo posibilidad de evadirme

las paredes que me contienen lo saben todo
o casi
o deberían

la exigencia con que resguardan
mi conducta
por momentos me hostiga:
es a mí misma a quien no perdonan
los errores de los demás
a quien reprochan
el lugar equivocado
a quien boicotean
para comprobar que puedo
superar cualquier fraude
es a mí misma a quien empujan
más allá de mis propias convicciones
sólo por inseguridad

en movimiento pendular
doy
contra las paredes que me contienen
que lo saben todo
o casi
o deberían
y con suerte irán cediendo


mi endeble fe me ha servido
para sobrevivir
como el ciego de la parábola
con más suerte que conciencia:

-y me descubro echando luz sobre una
de las tantas sombras
y deberé prestar atención
o caeré
en el próximo cráter dispuesto para mí,
pues la verdad que persigo
me persigue
y no hay agujero en el que esconderse
de la implacable matemática
y su resultado final-


me recorre una vena apocalíptica
incurable

no consigo reponerme del desorden
preestablecido
ni imaginar
cuáles coordenadas fueron trazadas
para que mi existencia
supiera
a legajo traspapelado
supiera
a confusión universal

nada en mí parece responder a la gran ecuación metafísica
ni a la práctica filosofía Zen

mis pasos evolutivos se han perdido en el camino

ocurrió
que de liquen llegué
a esta privilegiada existencia
por el umbral equivocado

sin haber atravesado por demás vidas anteriores
podría jurarlo / por el umbral equivocado


tengo
sueños
ilusiones
pesadillas recurrentes
prejuicios
y una falta de disciplina
que me ha convertido en lo que soy:
una pasajera anárquica
con objetivos desdibujados
alguien
a quien la vida le pasa cual si fuese el paisaje que se pisa
observa
habita
o se deja atrás sin siquiera notarlo

quiera o no
me evidencia el desarraigo de mí misma
me esquiva
la cordura
el orden
la conducta

la línea de la sangre no me antecede
yo soy el punto inicial

mal que le pese a quienes se ufanan de ser piedras fundamentales
hete aquí Una
lo que hay
de aquí en adelante / nada hacia atrás
más que unos cuantos ítem sueltos
sin guionar
que me han ido formando
hasta soltarme a la deriva
más temprano que tarde
dejándome sin lugar al que volver




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